martes, 25 de julio de 2017

En oscuro remolque de metal eran traficados a Estados Unidos

AP. San Antonio, Texas.- Al mexicano Adán Lara Vega le prometieron que dentro de los 5,500 dólares que pagó para ser traficado a Estados Unidos estaba incluido un traslado en camión con aire acondicionado.
En lugar de eso, el obrero de 27 años se subió junto con sus amigos al oscuro remolque de metal de un camión que no tenía ventilación, un horno mortal que cobraría la vida de 10 personas.

“Después de una hora escuché que lloraban, que pedían agua. Y yo también sudaba. Toda la gente se desesperaba”, contó Lara a AP  en una entrevista exclusiva ayer lunes desde su habitación en un hospital de San Antonio. “Después perdimos la conciencia”, agregó. Cuando la recuperó el domingo, estaba en un hospital.

 Le dijo a la AP que todo comenzó cuando se subió a un tráiler en la ciudad fronteriza de Laredo, Texas, junto con seis amigos suyos, todos originarios del estado de Aguascalientes en México. Habían estado esperando dos semanas en una casa.

“El hombre con el que estábamos en la casa nos dijo que nos iban a meter en una hielera, en una hielera con aire. Pero nunca lo hicieron”, dijo.

Cuando se abrieron las puertas del remolque, en una calle de Laredo, ya estaba lleno de personas. Lara Vega dijo que estaba tan oscuro que no pudo ver cuántas personas estaban dentro. Unos cuantos eran niños, dijo, cuyas voces se escuchaban pidiendo agua. Expresó que los traficantes no les ofrecieron agua, y que ni él ni sus amigos llevaban consigo. El trayecto a San Antonio iba a ser de solo 240 kilómetros (150 millas).

El mexicano dijo que nunca vio al conductor. Contó que cuando se trafica a la gente se les dice que no vean los rostros de los encargados y que es una buena idea obedecer. El camión fue encontrado el domingo afuera de un Walmart. Había ocho pasajeros muertos y dos más morirían poco después. Al conductor ya le presentaron cargos por las muertes.

Cuando Lara despertó se encontraba en un hospital dando vueltas en la cama. Dijo que trató de salir de ahí pero perdió el equilibrio y cayó al suelo.
Acostado y con monitores de frecuencia cardiaca pegados en su pecho puntualizó que todavía necesita mucha agua.

Lara Vega mencionó que todos sus amigos habían sobrevivido, al menos era lo que él sabía, aunque algunos habían sido hospitalizados. Algunos de ellos tienen familiares en San Antonio.

James Bradley, el conductor del camión en el que estuvieron encerrados decenas de migrantes, declaró ayer a los investigadores que desconocía que hubiera personas dentro del remolque. Bradley, de 60 años y natural de Clearwater (Florida), testificó ante los investigadores de la tragedia y narró que abrió el remolque del camión, cuyos sistema de aire acondicionado no funcionaban, cuando paró en un estacionamiento de la cadena de tiendas Wal-Mart en San Antonio, momento en el que oyó golpes procedentes del interior.

“Negó saber que había personas en el remolque” y dijo que las descubrió cuando escuchó “golpes y sacudidas” cuando salió del vehículo para ir al baño, informó la oficina del Fiscal del Distrito Occidental de Texas, que agregó que el conductor también declaró a los investigadores que “intentó darles ayuda”.

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