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APERTURA DEL AÑO DEL CENTENARIO DEL VENERABLE CIRIACO MARIA SANCHA HERVAS

1909 - 25 DE FEBRERO - 2009

En la República Dominicana y los países donde hay presencia sanchina, conmemoran el Centenario de la muerte del “Cardenal Sancha”.

Las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha se regocijan grandemente y con ellas, toda la familia Sanchina por este relevante acontecimiento, y exclaman llenas de júbilo con el salmista: “Señor Estamos Alegres, porque nos bendices grandemente” y no es para menos, en los últimos momentos, a la espera de la Beatificación de su Fundador, celebraron la apertura de “un año de Centenario Sanchino” el lunes 25 en el Auditorio del Colegio Quisqueya.

Este acto, presidido por su excelencia reverendísima, Monseñor Nicolás de Jesús, Cardenal López Rodríguez, juntamente con la Superiora General de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha, Sor María del Carmen Domínguez M., contó con la presencia de obispos, sacerdotes, religiosas de distintas congregaciones, amigos, amigas, bienhechores y todo el colorido y alegría de la juventud Sanchina.

Ciriaco Sancha, fue un hombre de Dios, con una visión de futuro muy amplia, vivió apasionadamente, su seguimiento a Jesús en la persona de los pobres. Gran teólogo y sociólogo, inspirado por el Espíritu, puso sus conocimientos al servicio de la Iglesia y el pueblo.

A pesar de ser de origen español, de Quintana del Pidio, a los cuatro años de ser ordenado sacerdote, con los bríos de su juventud y celo apostólico, es enviado a Cuba para trabajar en la ciudad de Santiago.

Arriba a esa hermosa isla terminando la “Guerra de los Diez Años”, época difícil; a pesar de llegar nombrado como secretario de cámara y gobierno, no deja de acompañar y sentir con el pueblo las vicisitudes de la pobreza y marginalidad que les azota.

Movido por su ardiente amor a los pobres, decide concretizar la obra de Jesús y con esta esperanza, confiando en la Providencia Divina, funda la Congregación de las “Hermanas de los Pobres Inválidos y Niños Pobres”, ( Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha) con cuatro jóvenes cubanas, venidas de familias adineradas, ellas, colaborarían personalmente atendiendo la obra y su familia ayudaría económicamente al sostenimiento de la Congregación recién fundada, en Santiago de Cuba, el 5 de agosto de 1869.

Como obra de Dios, la semilla germina ricamente, se abren escuelas para niños, niñas y jóvenes, con su proceso pedagógico, es el gran educador de su tiempo, busca en todo la promoción humana, porque sabe que es el mejor camino para el desarrollo de estos países en vías de crecimiento.

Impulsa una educación integral: “a los/las niños y niñas que se les enseñe el catecismo, se les instruya en las ciencias y que aprendan un oficio para ganarse el sustento”, infunde en sus religiosas que desarrollen el método preventivo: “busquen en cada estudiante, la formación de la conciencia y que reflexionen con la mente y el corazón, para prevenir el castigo y formarlos en la responsabilidad”.

Hoy sus hijas, en los centros educativos sanchinos enmarcan su pedagogía coherente con el tiempo, fortaleciendo y actualizando esta educación integral que genere calidad y excelencia: “138 años Educando en valores, por la Construcción de un Mundo Mejor”.

Igualmente se ocupó de los/las envejecíentes, “quiero que mi religiosas amen y sirvan con cariño a los/las viejitos/tas”… “que no les falte nada para sus sustento y para que vivan felices los últimos años de su vida”…”la Providencia Divina no les faltará”.

Y así fue, las religiosas recorrían las calles pidiendo para sostener la obra, que fue creciendo y extendiéndose, hasta viajar el mismo Padre Sancha a República Dominicana para socorrer los pobres que ambulaban por las calles. Así logra el Asilo Santa Clara y se fortalece la Congregación con el surgimiento de vocaciones y de misiones, al punto, que en dominicana denominan a la Congregación como las “criollas”.

En Cuba sufre las vicisitudes de la cárcel, en el Castillo del Morro de Santiago, por su fidelidad a la Iglesia, es víctima de la injusticia en medio de un fuerte cisma. Pero no pierde su jovialidad y sonrisa que siempre le caracterizaron. Así se lo expresaba en cartas a sus religiosas “no sufran por mi porque estoy en la cárcel”… “Yo soy feliz en medio de mis compañeros presos”…”Hoy celebré Misa y Catequicé algunos presos”… “Ténganme envidia porque ustedes no están en la cárcel”.

Sale de la cárcel en 1876. La obediencia le pide regresar a España, como Obispo, pasando por varias diócesis: Toledo, Ávila, Madrid, Valencia, vistiendo la Púrpura Cardenalicia. Fue pródigo en actividades pastorales, en agrupaciones religiosas y creando obras de carácter social para atender a las necesidades de sus pobres.

Organizó el Primer Congreso Eucarístico en España y una peregrinación a Roma con catorce mil obreros como apoyo al Papa León XIII en medio del conflicto que vivía la Iglesia.

Su vida sigue siendo la misma, alegre, sencillo, prudente, caritativo, abnegado, austero, etc. con el chiste siempre a mano. Tal como lo afirma la Congregación para las Causas de los Santos al aprobar sus “Virtudes Heroicas”.

Toda su vida transcurrió proyectando un amor y devoción especial a “La Virgen Inmaculada,” tan fuerte, que el día de su consagración episcopal agrega a su nombre el de “María”, dedica varias de sus pastorales a promover la devoción mariana.

Gran defensor de los sacerdotes, abogó con todas sus fuerzas, hasta liberar a los seminaristas del servicio militar, luchó incansablemente por la formación intelectual de los sacerdotes, creando las facultades de Teología, Filosofía y Derecho en la Universidad Pontificia de Valencia.

Su palacio episcopal sirve de hospedaje a los sacerdotes cuando vienen de paso por la ciudad. Crea el “Monte Pío”, Institución dedicada a atender a los sacerdotes ancianos y enfermos.

Gran defensor de la vida consagrada, es fundador de la Primera Trapa Femenina de España, promovió y colaboró con las Hermanas del Santísimo Corazón de Jesús, contribuyó eficazmente al establecimiento de las Damas Catequistas, director espiritual de su fundadora, Dolores Sopeña. Ayudó a las Siervas de María, a las Religiosas de María Inmaculada, y a las religiosas de la Buena Prensa, entre otras.

Excelente escritor, se siente interpelado y destaca su defensa por los obreros, por los pobres y marginados, los sacerdotes, la Iglesia y al pueblo, ante la situación de algunos poderosos de su tiempo, ofreciendo hasta su vida por la defensa de estas causas justas.

Hoy su obra se esparce con 36 misiones compartidas en Dominicana y otras, en parte del mundo: Cuba, Puerto Rico, Colombia, Venezuela, Perú, Estados Unidos, España y Roma.

Al cumplir los 76 años de edad y 51 años de vida sacerdotal sirviendo incondicionalmente a la Iglesia y a los pobres, fue llamado a la Casa del Padre el 25 de febrero de 1909. Sobre su tumba, en la Catedral de Toledo, siempre hay flores frescas a pesar del correr de los años.

Hoy 28 de febrero se espera que se abra su tumba para colocar sus restos, en la misma Catedral de Toledo.
Con razón le llamaban y le llamamos: “PADRE Y PROTECTOR DE LOS POBRES”

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