Marcial Frías quiere ayudar a la juventud y niñez del barrio Luperón a la enseñanza de las artes plásticas y el dibujo.
Con esta acción pretende agradecer el apoyo que recibió del maestro de la plástica José Vela Zanetti con quien inició de ayudante a la edad de 11 años.
Fue de Vela Zanetti que el Buen Marcial aprendió sus primeras lecciones de arte, viéndolo trabajar aprendió a diferenciar colores, líneas, texturas.
Se siente extraño y hasta molesto cuando alguno de los muchachos curiosos del barrio se le acerca para preguntarle si su casa es un museo.
La razón es que Marcial Frías no se acostumbra a no estar relacionado con el arte y tiene todas sus paredes, tapizadas de obras de artistas del país, y sobre todo, muchos que atesora con la convicción de que “si no hay dibujo no hay creación en una obra”.
La mayoría de esas obras fueron realizadas por destacados artistas plásticos del país, que le rindieron un homenaje en el Museo de las Casas reales, por el apoyo que recibieran del mismo en sus inicios.
Varias generaciones de artistas crearon obras especialmente para El buen Marcial, desde el Maestro Cestero, Geo Ripley, Alberto Bass, Nidia Serra, Milán Suero, Miguel Gómez, Ángel Haché a la que hay que incluir otros 30 artistas.
Con la humildad que ha sido norte en su vida, Marcial Frías, no pide nada para él, dice que quiere iniciar un proyecto de acercamiento al arte con los niños de ese y otros barrios cercanos.
De la labor de Marcial Frías pueden dar constancia afamados maestros de la pintura como Guillo Pérez, Candido Bidó, Freddy Javier, Alonso Cuevas y muchos otros.
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