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Irene en Nueva York



Agencias Nueva York.
El borde del huracán Irene llegó anoche sábado a la ciudad de Nueva York, por lo que resulta riesgoso encontrarse a la intemperie, anunció el alcalde Michael Bloomberg.

Añadió que las condiciones meteorológicas están empeorando y que cualquier persona que se encuentre en la zona donde se ordenó la evacuación no haga ya intentos por trasladarse.

La ciudad ordenó que unos 370,000 residentes de zonas bajas abandonaran sus viviendas, en lo que representó la primera orden de evacuación en la ciudad.

Irene tocó tierra la mañana de ayer en Carolina del Norte y seguía avanzando al norte, por la costa. Los transportes públicos estaban suspendidos desde el mediodía, entre ellos las vitales líneas de metro que utilizan millones de personas a diario, y todos los aeropuertos de Nueva York fueron cerrados.

Las calles de la ciudad que nunca duerme aparecían desiertas. “No es una broma, su vida podría estar en peligro”, había dicho Bloomberg antes a la población, recalcando a los residentes de las zonas susceptibles de inundarse que debían respetar la orden de evacuación.

Carolina del Norte
Al menos ocho personas murieron en incidentes relacionados con el huracán Irene, que tocó tierra ayer sábado en Carolina del Norte con vientos de 140 km/h para luego dirigirse a la costa este de Estados Unidos con un poco habitual rumbo a Nueva York.

Debilitado pero todavía amenazador, el huracán derribó postes de electricidad y destruyó muelles y azotó con sus vientos distintas regiones de Virginia.

Entre los muertos había dos niños, uno de 11 años, residente en Virginia, cuya casa fue aplastada por un árbol, y otro de Carolina del Norte, quien pereció en un accidente automovilístico en una intersección donde el apagón había desactivado los semáforos.

Además, un hombre de Carolina del Norte murió al caerle la rama de un árbol, un pasajero pereció cuando un árbol se fue encima de un automóvil en Virginia, y un surfista se ahogó en Florida por las altas olas.

El huracán provocó olas de dos metros (siete pies) y los meteorólogos habían advertido del riesgo de marejadas en las costas de Virginia y Delaware, además de Jersey Shore, el puerto de Nueva York y Long Island.

Irene entró a tierra poco después del amanecer, cerca de Cabo Lookout, Carolina del Norte, en el extremo meridional de los Outer Banks, una barrera de tierra que sobresale hacia el Atlántico.

Los hoteles y casas frente a la costa fueron azotados por las olas. Dos muelles resultaron destruidos y al menos un hospital se vio obligado a utilizar sus generadores de electricidad ante la interrupción del suministro.

“Muchos objetos están golpeando la casa”, dijo Leon Reasor mientras huía de la tempestad en su vehículo, en el pueblo de Buxton.

El ojo de Irene tocó tierra en las costas de Carolina del Norte ayer sábado a las 08H00 locales con vientos máximos sostenidos de 140 km/h y se desplazaba hacia el noreste a una velocidad de 24 km, indicó a las 15H00 GMT el reporte del Centro Nacional de Huracanes.

Después de golpear los Outer Banks, Irene provocó lluvias torrenciales y vientos intensos en Virginia. Cubrió la región de Hampton Roads, donde abundan los ríos y ensenadas, lo que elevó la probabilidad de inundaciones.
Un niño murió tras caer un árbol en unos apartamentos.

Respetando las órdenes de evacuación, muchos habitantes de las zonas de riesgo buscaron techo en casa de un amigo o familiar o en los 91 refugios abiertos antier en distintas partes de Nueva York, adonde también acudían turistas. Algunos se negaron a refugiarse.

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