Por Marlene de los Santos.
Un día encontrándome en casa de mi madrina donde me pasaba un fin de semana, desperté sintiéndome extraña, intentaba pararme de la cama pero no tenia fuerzas, sentía un molestoso dolor de cabeza y una terrible calentura en el cuerpo.
Cuando al fin logré ponerme de pie, luego de horas dando vueltas en la cama sin entender lo que me sucedía, me levanté y caminé hasta el comedor y me senté en el primer sillón que llego a mi vista, recostando mi cabeza en los pies del niño de mi madrina.
El pequeño inocente no notaba mi malestar, estaba concentrado viendo la TV, mi madrina por otro lado atendía a su hermana recién operada y yo por no causar molestias decidí pedirle aun taxista de confianza que me buscara para dirigirme a una clínica.
Estando en el camino pensé que no podía quedarme sola en la clínica y le pedí al taxista que me llevara a casa de mi mejor amigo para que este se quedara conmigo en caso de que mi condición requiriera internamiento.
Mi molestia fue tan grande que no coordinaba bien mis ideas, luego mi cuerpo comenzó a entumecerse, me puse fría, los huesos se me estiraban, sentía que algo se me desprendía del cuerpo, algo me subía del estómago y le gritaba a mi amigo el Taxista "apúrate que me muero", mientras pasaban decenas de cosas por mi cabeza a un mismo tiempo.
Pensaba en mi madre, lo triste que seria irme sin despedirme y en el sufrimiento que mi partida podría causarle, y como un álbum fotográfico empecé a visualizar a las personas que deseaba tener cerca en ese momento, a mis padres, mis hermanos Andry y Luichi, mis sobrinos, waooo aun me sorprende como en tan poco tiempo pude ver tantas cosas.
Pensé además en que mi madre se preguntaría como fue capaz mi madrina de dejarme ir en esa condición sola y me preocupaba morir sin que supiera que ella estaba inocente de lo que me sucedía y que no alcance a decirle que me dirigía a una clínica.
Llegando a casa de mi mejor amigo no pude aguantar más, el estaba dormido y entendía que no podía perder más tiempo que debíamos irnos pronto a un centro médico y decidí no esperarlo.
Mi rostro palidecido y mis gritos de desesperación hicieron que el taxista se pusiera muy nervioso y busco el lugar más cercano para que pudiera recibir atención médica inmediata.
Un día encontrándome en casa de mi madrina donde me pasaba un fin de semana, desperté sintiéndome extraña, intentaba pararme de la cama pero no tenia fuerzas, sentía un molestoso dolor de cabeza y una terrible calentura en el cuerpo.
Cuando al fin logré ponerme de pie, luego de horas dando vueltas en la cama sin entender lo que me sucedía, me levanté y caminé hasta el comedor y me senté en el primer sillón que llego a mi vista, recostando mi cabeza en los pies del niño de mi madrina.
El pequeño inocente no notaba mi malestar, estaba concentrado viendo la TV, mi madrina por otro lado atendía a su hermana recién operada y yo por no causar molestias decidí pedirle aun taxista de confianza que me buscara para dirigirme a una clínica.
Estando en el camino pensé que no podía quedarme sola en la clínica y le pedí al taxista que me llevara a casa de mi mejor amigo para que este se quedara conmigo en caso de que mi condición requiriera internamiento.
Mi molestia fue tan grande que no coordinaba bien mis ideas, luego mi cuerpo comenzó a entumecerse, me puse fría, los huesos se me estiraban, sentía que algo se me desprendía del cuerpo, algo me subía del estómago y le gritaba a mi amigo el Taxista "apúrate que me muero", mientras pasaban decenas de cosas por mi cabeza a un mismo tiempo.
Pensaba en mi madre, lo triste que seria irme sin despedirme y en el sufrimiento que mi partida podría causarle, y como un álbum fotográfico empecé a visualizar a las personas que deseaba tener cerca en ese momento, a mis padres, mis hermanos Andry y Luichi, mis sobrinos, waooo aun me sorprende como en tan poco tiempo pude ver tantas cosas.
Pensé además en que mi madre se preguntaría como fue capaz mi madrina de dejarme ir en esa condición sola y me preocupaba morir sin que supiera que ella estaba inocente de lo que me sucedía y que no alcance a decirle que me dirigía a una clínica.
Llegando a casa de mi mejor amigo no pude aguantar más, el estaba dormido y entendía que no podía perder más tiempo que debíamos irnos pronto a un centro médico y decidí no esperarlo.
Mi rostro palidecido y mis gritos de desesperación hicieron que el taxista se pusiera muy nervioso y busco el lugar más cercano para que pudiera recibir atención médica inmediata.
Lo más cercano era el Hospital Padre Billini, un lugar que en mi estado normal jamás habría pensado visitar, pero Dios dispuso que fuese allí mi encuentro con El.
Llegue y me tire rápidamente del automóvil, corrí hasta Emergencias y les gritaba a las enfermeras "no me dejen morir, estoy mal, me muerooo" y al ver que todos me miraban como si estuviera loca o drogada, continuaba mis ruegos diciéndoles que me ayudaran que tenia dinero para pagarles.
En ese momento me deje guiar por la desesperación y actúe con soberbia, pensando que el dinero seria la solución.
Empecé a empeorar y a agitarme mas y mas, hasta que miré al techo buscando una salida, y fue cuando recordé que había sido instruida desde pequeña en el camino de la Fe y busque allí mi refugio.
Pedí a Dios desesperadamente que me ayudara, que no me dejara morir; que le entregaba mi vida en ese momento, fue allí cuando de una manera extraordinaria e inexplicable empecé a sentir alivio y paz, mi temperatura redujo, mis malestares se esfumaron y me puse a llorar en una mezcla confusa entre alegría y tristeza.
La alegría de sentir la presencia de Dios en mi vida y la tristeza de tener que esperar que algo como esto sucediera para acudir a El.
Luego, me dije a mi misma que si esta terrible situación aconteció con el divino propósito de encontrarme con Jesús, definitivamente valió la pena, pues no existe nada mejor que sentirse escuchado y protegido por El Altísimo.
Oh Dios que bendición volver a ver el rostro de mis sobrinos y escuchar sus risas, recuerdo que las 5 noches siguientes fueron eternas para mi, una de ellas dormí junto a mi madre y hermano y me desvele toda la noche contemplándoles, quería grabarlos en mi memoria por si me tocaba ir algún lugar lejano recodarlos siempre.
Gracias Padre bueno por darme una segunda oportunidad, gracias por tu bondad e infinito amor y permite que esta experiencia toque a los corazones que estén sedientos de ti.
Amen
Llegue y me tire rápidamente del automóvil, corrí hasta Emergencias y les gritaba a las enfermeras "no me dejen morir, estoy mal, me muerooo" y al ver que todos me miraban como si estuviera loca o drogada, continuaba mis ruegos diciéndoles que me ayudaran que tenia dinero para pagarles.
En ese momento me deje guiar por la desesperación y actúe con soberbia, pensando que el dinero seria la solución.
Empecé a empeorar y a agitarme mas y mas, hasta que miré al techo buscando una salida, y fue cuando recordé que había sido instruida desde pequeña en el camino de la Fe y busque allí mi refugio.
Pedí a Dios desesperadamente que me ayudara, que no me dejara morir; que le entregaba mi vida en ese momento, fue allí cuando de una manera extraordinaria e inexplicable empecé a sentir alivio y paz, mi temperatura redujo, mis malestares se esfumaron y me puse a llorar en una mezcla confusa entre alegría y tristeza.
La alegría de sentir la presencia de Dios en mi vida y la tristeza de tener que esperar que algo como esto sucediera para acudir a El.
Luego, me dije a mi misma que si esta terrible situación aconteció con el divino propósito de encontrarme con Jesús, definitivamente valió la pena, pues no existe nada mejor que sentirse escuchado y protegido por El Altísimo.
Oh Dios que bendición volver a ver el rostro de mis sobrinos y escuchar sus risas, recuerdo que las 5 noches siguientes fueron eternas para mi, una de ellas dormí junto a mi madre y hermano y me desvele toda la noche contemplándoles, quería grabarlos en mi memoria por si me tocaba ir algún lugar lejano recodarlos siempre.
Gracias Padre bueno por darme una segunda oportunidad, gracias por tu bondad e infinito amor y permite que esta experiencia toque a los corazones que estén sedientos de ti.
Amen
Un mensaje de amor y bendición para ti.
Atentamente:
Marlene de los Santos.
Marlene de los Santos.

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