Un infarto fulminante terminó con la vida de este seibano sin par, que ensenó, sirvió y siguió el ejemplo de sus ancestros que son responsable de traer la electricidad, el cine mudo y mantener como emblema de la exquisita bebida que mantiene su sabor.Por Forentino Durán
EL SEIBO: Falleció en esta ciudad, el reconocido profesor, inventor y mecánico ¨Tomás Otto Morales, descendiente de Tomás Otto Duvergé, pionero del desarrollo y propietarios de la reconocida fabrica de Mabí Seibano.
Don Tomás o Tomasito Otto, como se le conocía, dejó de existir al cumplir los 81 años edad en la residencia que a la vez era su taller, ubicada en un ala continua de la Fabrica de Mabì Seibana ubicada en la
calle Palo Hinco con Manuela Diez Jiménez.
Pese a que venía pedeciendo problemas de salud, el fallecimiento de Don Tomás, tomó de sorpresa sus familiares, a quienes no les dio tiempo de llevarlo al hospital a fallecer de un infarto fulminante al
miocardio, mientras dormía en su habitación.
Tomasito Otto, reconocido y admirado, impartió docencia durante varios años en la escuela de Artes y Oficio, siendo profesor de una generación de radiotécnicos y mecánicos que son los mejores de la
ciudad. Afable, servicial y consagrado, a pesar de la inteligencia y habilidades innata con la que realizaba su trabajo, no solìa cobrar por sus servicios.
Sus hermanos Adela, Ovidio y José María, estaba casado con la doctora Irma Viloria, reconocida laboratorista de esta ciudad. Su cadáver fue velado en la funeraria Gino Frias ubicada en la calle doctor Teófilo Hernández para ser sepultado en la mañana del lunes 28 de abril en el cementerio municipal de la ciudad.
Precisamente dada la fama de la Fabrica de Mabì, de la que Tomasito Otto era copropietario, en la más reciente visita del presidente Danilo Medina a esta ciudad, donde dejó inaugurada cinco escuelas,
giró una visita al lugar, que se tiene como preferido de turistas y visitantes dada la fama del Mabì Seibano.
Debido al fallecimiento de Tomasito Oltto, la familia ha recibido innumerable muestras de solidaridad y cariño por la trayectoria y Don de bien, que le caracterizaron durante toda su vida. Incluso pese a
que en los últimos años optó por no salir fuera de su residencia, al lugar llegaban constantemente amigos y contertulios que le admiraban y comprtían sus inventos y anécdotas.
Hace varios años, unos de los inventos que lo catapultó a la fama, fue un sistema que mejoraba el uso y eficiencia de las lamparas fluorescentes, que trató de patentizar y que ganaron espacios en medios nacionales y extranjeros.
Tomasito Otto, era copropietario de la fabrica de Mabí Seibano, que cerró ese día precisamente por su fallecimiento y que su origen guarda relación con el nacimiento de la industria local en 1883, cuando se
tenía como Champagne y era servido en tazas.
El clan y la fama
Su original sabor, que aún no ha podido ser equiparado, lo ha puesto en labios de presidentes, mandatarios, jerarcas religiosos y personalidades de las que no han escapado los Papa y ni hablar del pueblo llano debido a que además de ser una exquisita bebida, tiene en su original y refrescante sabor, el
símbolo de trabajo de una familia que se ha convertido en un emblema de este pueblo de peculiar tradición.
Tomás Otto y su hermano Ovidio, constituyen dos pilares, creativos, veteranos de la mecánica y la versatilidad por la admirable destreza y amabilidad que heredaron de sus ancestros apoyados en una gran
vocación de servicio dado el aporte de su padre no se limitó a un área del saber, sino que también fue pionero en traer a la ciudad de El Seibo por primera vez, la electricidad, la imprenta, el cine mudo y el primer periódico seibano llamado entonces; Plus Ultra.
Siendo propulsores de la fabrica de Mabí Seibano, la familia Otto ha sido muy colaboradora, entusiasta y discreta en sus iniciativas y aportes, que le han ganado reconocimiento locales, nacionales e internacionales.
Hace pocos años, uno de los miembros de la familia participó de un evento en Alemania, donde fueron invitados por una empresa relacionada al ramo industria, precisamente por los méritos por los años de la
fábrica y su funcionamiento y que retrata la repercusión que ha ganado en el mundo.
Pese a las insistentes propuestas de industrializar este producto, la familia no ha cedido a los planes de alcanzar una mayor producción, comercialización y plataforma de mercadeo, que además de aportar
empleos permita la expansión de sus ventas por todo el país.
Además de ser pioneros en modernizar la ciudad trayerndo la electricidad, el cine mudo, la imprenta y el primer periódico seibano Plus Ultra, la Familia Otto ha podido mantener por más de cien años
una fabrica que es un verdadero símbolo para los nativos.
Foto:
Siempre optó por la humildad y murió al lado de la fabrica donde se crió con su hermano y ancestros en la calle Palo Hincado de esta ciudad de El Seibo.
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