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Visitar el odontólogo es una necesidad

Por Manuela Lora. 
Seguro usted forma parte de la mayoría que hasta tiembla en la sala de espera de su odontólogo pensando en si funcionará o no la anestesia, y en cuál será el nivel de dolor que tendrá que soportar mientras le hacen una simple evaluación bucal.
Estos sentimientos, sensaciones y creencias forman parte de paradigmas del pasado que fueron pasando de una generación a otra, y que no se dieron cuenta de que el ritmo de los avances en esta delicada área de la salud aumentaron aceleradamente, logrando garantizarles a los pacientes técnicas preventivas confiables y un ejercicio de la medicina dental que no incluía traumas ni miedos.
Yocasta Caba, directora general de Dental Studio Spa, explica que en la República Dominicana la cultura de visitar el odontólogo como una forma de preservar la salud no existía hace una década, y que aún hoy persiste entre muchas personas la percepción de que ir al odontólogo significa sufrimiento.
“Llegan a la consulta y de inmediato te están preguntando que si va a doler mucho, que si le vas a poner anestesia y que cuánto tiempo nos va a tomar hacerlo. Vienen estresados”, indica la odontóloga, y afirma que esta es una cultura que parecía ser perenne, en un país donde hace 20 años sus universidades no contaban con especialidades del área de odontología: “Las especialidades en nuestro país comienzan desde hace 10 o 12 años para acá. Lo único que teníamos aquí era cirugía maxilofacial, después no había más nada”.
Resalta la especialista en endodoncia que el miedo es tan grande que los pacientes esperan hasta el último momento para ir a consulta: “Cuando se deciden a visitarnos es con un conjunto de situaciones, porque ya no es solamente el miedo que él trae, es también el trauma, la situación emocional que tiene, porque tiene tres días que no come y que no duerme, aparte de eso tiene una situación patológica. Eso en mi área lo vivo bastante”.
Esta situación y las experiencias vividas hicieron que esta odontóloga creara un concepto innovador al momento de establecer su clínica, en la que le acompañan otros 17 especialistas pertenecientes a las áreas de odontopediatría, estética, cirugía maxilofacial, rehabilitación, endodoncia, ortodoncia, periodoncia, geriatría y radiología, conformando un espacio donde, según ella explica, se le da al paciente una atención diferente para que sienta que ya la odontología no es la de antes.
La endodoncista afirmó que no acudir a tiempo al odontólogo le ha dejado un amargo recuerdo a muchos: “Todos nosotros que no acudíamos a un odontopediatra, por ejemplo, como no recibimos los cuidados de salud bucal desde el inicio, pues tenemos enfermedades en la boca que nos han producido dolor y por eso es el trauma ante el odontólogo, porque no hicimos de la odontología un hábito en nuestra vida. Todos los niños van al pediatra, pero no todos van al odontólogo”.
De acuerdo con Caba, entrar al consultorio de una manera más relajada le permite al paciente captar mejor su situación y confiar más en su doctor: “Cuando el doctor le plantea su caso y lo hace con seguridad, y el paciente ve los equipos y el manejo que hay de los mismos, ya él se deja hacer las evaluaciones y se hacen mejores tratamientos, porque no es lo mismo tu trabajar con el paciente que te está atacando, que está desconfiado de todo, que no quiere usar tal cosa,  que aquel paciente que se tranquiliza y que permite que el doctor se tome su tiempo y que haga las cosas con dedicación, y el tiempo de trabajo es más corto. Ese paciente se va pensando “tengo que volver”, aunque en el fondo tema volver. Se crea un compromiso, incluso, hay pacientes que para la próxima cita llegan 15 minutos antes para darse su masajito y relajarse, hay gente que se enamora de los libros en la sala de espera y cuando llega, buscan el mismo libro”, narró la especialista.
Asimismo, añadió que este concepto se aplica en Dental Studio Spa en el área de odontopediatría, la que según ella cuenta con un concepto propio, muy definido y seguro de lo que está buscando: el manejo del comportamiento de los padres y los pequeños pacientes para que crezcan con otra experiencia de odontología.
“Un niño que viene aquí patalea tal vez en la primera cita, en la segunda comienza a animarse y en la tercera, vuela ya él solito al sillón. Hay un manejo que solamente lo pueden dar ellas, las personas que se preparan para eso. Es un concepto en el que se le dedica tiempo a la educación de los padres, que piensan que el diente temporario no tiene importancia y sí la tiene, y mucha”, expresó la endodoncista, quien llamó la atención de los padres que no le dan importancia a los malos hábitos, como chuparse los dedos, los labios, o el permitir el uso del biberón en infantes que ya no los necesitan, agregando también que con el trabajo que están realizando en esta área “definitivamente vamos a tener una generación diferente, y una sociedad diferente”.

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