La prudencia no puede ser jamás sinónimo de miedo, cobardía; mucho menos cuando se trata de la defensa de un país, de su soberanía.
Quien está al frente de la conducción de un Estado no debe hacerlo para beneficiar la preservación de su imagen con fines personales; no lo debe hacer para posicionarse en "encuestas", para alimentar narcisismo político; sino que tiene que comportarse como un estadista, defendiendo el interés nacional a cualquier precio; sólo para eso fue electo, no para otra cosa...
La República Dominicana se ha manejado de tal manera en la aplicación de su política migratoria, las relaciones internacionales y el derecho internacional, que se ha ubicado en una posición delicada que se le puede tornar incómodo cualquier intento de recuperar el espacio de su soberanía cedido innecesariamente a los que pretenden obligar a la RD a aplicar medidas orientadas a buscarle una salida al problema haitiano a través de este país.
Los sectores adversos a los intereses de la República han comprobado que el Estado dominicano no actúa con firmeza en la defensa de sus propios intereses y lo presionan para que recule, entregando poco a poco sus prerrogativas soberanas...
Esos sectores están convencidos de que los gobernantes dominicanos están más atento a lo que supuestamente dicen las encuestas sobre su "popularidad" que a la defensa de su país.
Sólo la falta de entereza del Estado dominicano explica el acto bochornoso de permitir que militares haitianos vengan al territorio nacional, a verificar las circunstancias que motivaron el asesinato de un haitiano en RD.
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| Juan Manuel Rosario |
La República Dominicana no se preocupa por el asesinato de dominicanos ocurridas fuera del territorio nacional.
A las autoridades dominicanas no les interesa, aparentemente, en lo mínimo el asesinato de un dominicano en tierras extranjeras, sin importar las circunstancias en que se haya producido el hecho.
Caramba! Hasta dónde seguiremos cediendo la soberanía dominicana?
Al ritmo que vamos nos quedaremos sin país; seremos paria en nuestro propio territorio...
Escrito por Juan Manuel Rosario

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