En la vida me he sentido muy libre de pintar. La afirmación la hizo el artista y psicólogo clínico Willy Pérez, al referirse a su obra.
“Ese gran ilustre hombre del arte dominicano, mi padre, Don Guillo Pérez, me acercó a la pintura. Cuando era pequeño, como todo niño inquieto, siempre le ponía la mano a todo, él me ponía papeles al lado de sus cuadros para que yo pintara y también me daba acuarelas.”
Guillo Pérez realizó más de setenta exposiciones, dentro y fuera del país. Es considerado uno de los más prolíficos e importantes artistas del lienzo junto a Yoryi Morel, Cándido Bidó, Ramón Oviedo, Darío Suro y Fernando Ureña Rib. Willy Pérez, su hijo, nace en un ambiente que le hablo de arte desde el primer día.
“Yo decía yo quiero ser pintor como mi papá, pero cuando me disgustaba con él porque me llamaba la atención, yo decía que quería ser bombero.”
Desde pequeño su padre le me enseñó a montar los lienzos, y más nunca lo hizo alguien que no fuera él.
“Cuando tenía 12 años iba a comprar los ingredientes en las ferreterías y me gustaba tanto que aún dándome el dinero, me iba a pie y utilizaba las monedas para comprar utensilios para hacer chichiguas que pintaba con las diferentes banderas del mundo…así transcurrió mi niñez .”
“Sí, me sentía presionado, a veces, por las comparaciones. Algunas personas decían, ¨Dios mío! Tu pintas igual que tu papá! Sin embrago, él siempre dejó que me desarrollara por mí mismo.”
El pintor explicó que cuando comenzó a ganar concursos estudiantiles su papá se preocupaba porque no quería que el tomara el camino fácil, propio de quienes consiguen todo sin mucho esfuerzo. Gracias a Dios, este no fue su caso, según agrega.
Las declaraciones fueron emitidas en el programa Entre Puntos producido por la arquitecta Mónica Gutiérrez Fiallo y que es transmitido por RNN, canal 27.

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