Por Agustín de la Cruz (Sugar).
Han pretendido minimizar el esfuerzo de tratar de volver a poner en marcha un espectáculo pausado, pero además resulta penoso que las diferencias entre dos fracciones han sido más poderosas que la función y razón de sus miembros.
Algunos aun siendo parte de la institución, desde siempre apostaron al fracaso del Premios aun conscientes de las limitaciones económicas y de todo el protocolo de salud que exige la pandemia.
No falta quien compare las producciones pasadas con la de ahora, pero nadie pregunta la diferencia presupuestaria y dificultades entre ambas.
Otros se acomodaron para ver caer...solo para tener a quien señalar con el mismo dedo que al final condenaría a toda con más rigor que a los organizadores.
Pero aun con las precariedades, valió la pena el esfuerzo pues @premiosoberanos2021 logró su objetivo, amen de lo que gustó más o gustó menos, porque nunca habrá manera de complacer a todos y, el día que nadie critique el premio, ese día perderá su razón de existencia.


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