Bandidos fuertemente armados atacaron la penitenciaría nacional, la prisión más grande de Haití, liberando a delincuentes conocidos que se encontraban en esa cárcel.
Así lo reportan Radio Télé Métronome y el diario Ayibopost, quienes indican que varios agentes policiales abandonaron el recinto carcelario ante el violento ataque de las bandas.
“El Sindicato de la Policía está pidiendo a todos los policías de la capital que tengan coches, armas y municiones, los del grupo VIP que se queden con los policías que luchan en la penitenciaría, ya que dejamos que los bandidos tomen la penitenciaría, se acabó. Nadie se salvará en la capital porque ahora habrá 3000 bandidos más efectivos, la policía en principal ya no podrá gestionar nada.”, escribió el Sindicato de la Policía en su cuenta de X.
Tanto las empresas privadas como las públicas enviaron a sus empleados a casa, mientras que en algunas calles se ve a gente huyendo de sus viviendas en busca de zonas más segura.
Pasadas las 9:00 de la noche de este sábado, de acuerdo al diario Ayibopost, todavía se escuchaban los disparos en las inmediaciones de la prisión, donde se encuentran la mayoría de los individuos acusados de participar en el asesinato del expresidente Jovenel Moïse, el 7 de julio de 2021.
Los bandidos prendieron fuego a los alrededores del centro penitenciario y continuaron su avance.
“Está oscuro y los vehículos ciegos dijeron que no podían soportarlo más”, dijo un policía cercano. “La mayoría de los agentes de policía ya habían huido de la prisión para refugiarse en la Dirección Departamental Occidental en los Campos de Marte”, según los testimonios.
Desde la tarde en Puerto Príncipe se reportaron grandes tiroteos con barrios sin habitantes.
La policía de Haití se vio rebasada por una serie de ataques violentos coordinados de pandilleros en toda la capital en los que murieron cuatro agentes, dijo el viernes un vocero de la policía nacional.
Los ataques del jueves en Puerto Príncipe fueron perpetrados por hombres armados que abrieron fuego contra varios objetivos, entre los que estaba el aeropuerto internacional, y tomaron el control de dos comisarías de policía, provocando que la huida de residentes en decenas de comunidades, mientras las escuelas y negocios cerraban.
"La situación fue horrible", dijo el vocero Garry Desrosiers en una entrevista con Radio Caraibes. "El centro de la ciudad estaba en guerra".
Jimmy Chérizier, un expolicía de élite conocido como Barbecue que ahora dirige una federación de pandillas llamada G9 y Familia y Aliados, se atribuyó la responsabilidad por los ataques.
Tanto las empresas privadas como las públicas enviaron a sus empleados a casa, mientras que en algunas calles se ve a gente huyendo de sus viviendas en busca de zonas más segura.
Según dijo, el objetivo era capturar al jefe de la policía y a los ministros del gobierno y evitar el regreso del primer ministro, Ariel Henry, que estaba en Kenia para pedir el despliegue, respaldado por Naciones Unidas, de agentes de la nación africana para combatir a las pandillas en país caribeño.
Ni el jefe de la policía ni los ministros resultaron heridos o fueron capturados en los ataques del jueves.
A última hora del viernes, la mayor parte de Puerto Príncipe estaba en calma y la población reanudaba tímidamente su rutina. El principal aeropuerto internacional el país volvió a abrir, aunque por la tarde la embajada de Estados Unidos reportó intensos tiroteos cerca del lugar y dijo que se habían suspendido temporalmente todos los vuelos.
Mientras, el centro de la ciudad estaba prácticamente desierto ya que muchas escuelas y negocios permanecían cerrados.
Los agentes jóvenes se plantaron y lucharon "para garantizar la seguridad de la población", afirmó Desrosiers, añadiendo que las autoridades no pudieron llegar a la comisaría a tiempo para repeler el ataque.
Los policías tuvieron problemas de logística y escasez de equipos para combatir adecuadamente a las pandillas el jueves, y los cortes de carreteras que continuaban el viernes en docenas de comunidades les impidieron responder a los ataques, apuntó.
"A pesar de todo lo que tuvimos que enfrentar, la voluntad estaba ahí", dijo.
La Policía Nacional de Haití tiene cerca de 9.000 agentes activos en un país de más de 11 millones de habitantes, según la ONU. Normalmente, los policías se ven superados en número y armas por poderosas pandillas que se estima que controlan hasta 80% de Puerto Príncipe.
"La policía necesita más equipo para poder enfrentar la situación", subrayó Desrosiers.
Henry, por su parte, no ha comentado la situación en público y se limitó a encogerse de hombros a la pregunta de si creía que era seguro regresar a su país.
El viernes firmó una serie de acuerdos de reciprocidad con el presidente de Kenia, William Ruto, para tratar de salvar el plan para desplegar a agentes de la policía keniana en Haití. Un alto tribunal del país africano dictaminó en enero que esa movilización era inconstitucional, en parte porque el pacto original carecía de acuerdos bilaterales.
El último repunte de la violencia y el deterioro de la situación en Haití subrayan los motivos por los que la ONU quiere que los países miembro trabajen rápidamente para respaldar y desplegar una fuerza de seguridad multinacional, indicó el vocero de la institución, Stephane Dujarric.
"Llevamos meses hablando sobre cómo los civiles en Haití y en Puerto Príncipe están básicamente atrapados por la violencia de las bandas", dijo a reporteros en la sede de la ONU en Nueva York. "Las escuelas están cerradas, los hospitales no funcionan y la gente sufre a diario".
Dujarric dijo que la misión necesita más apoyo de forma urgente, tanto financiero como para su componente de seguridad.
AP


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