En la intención de ampliar las investigaciones acerca del paradero que tenían las adolescentes G.M. y S.Y.H., el Ministerio Público informó que ambas serán objeto de evaluaciones físicas y psicológicas, bajo los protocolos que plantea para estos casos la Ley 136-03 para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes, a fin de que se proteja su integridad y derechos.
"No podemos referir ningún otro detalle de las investigaciones que a penas inician, a fin de no entorpecerlas, pero lo que queremos es dejar establecido que están protegidas y que evaluamos sus estados físico y mental", refirió el titular de la Fiscalía de Santiago, Osvaldo Bonilla.
Las dos menores de edad Sheyla Bautista de 13 años y Grismerdy Medina Peralta de 12 años de edad fueron dejadas en la cabeza del puente del sector la Otra Banda en Santiago, las cuales fueron interceptadas por una patrulla de la policía los cuales la conducidas al cuartel de dicha comunidad.
Posteriormente, una patrulla policial la trasladó a la Unidad de Agencion Integral a la violencia de género intrafamiliar y delitos sexuales donde son interrogadas y examinadas por un médico.
Según un familiar cercano, que pidió no ser identificado, la madre de una de las menores recibió una llamada de parte del hombre con que supuestamente se encontraban las menores, quien le informó que las había dejado en la avenida Circunvalación Sur, a pocos metros de la entrada al sector donde residen las niñas.
Tras recibir la llamada, los familiares alertaron a miembros de la Policía Nacional, quienes la interceptaron en los alrededores del puente La Otra Banda, al oeste de Santiago.
Grismerdy Medina y Sheila Hernández, ambas de 13 años de edad, estaban caminando por el referido entorno tras haber sido abandonadas en ese lugar.
Una fuente informó que las adolescentes estaban retenidas por un adulto, con quién, alegadamente, una de ellas sostiene una relación sentimental.
Asimismo, dijo que la otra menor declaró en los interrogatorios que escapó de su casa para acompañar a su amiga.
Dijo que tomó la decisión porque supuestamente su madre la maltrataba.
Las jóvenes salieron el lunes de sus respectivos hogares con destino a la escuela, a donde nunca llegaron.
Una prima de una de las menores de edad declaró que ellas se fueron para encontrarse con dos hombres que les prometieron ponerlas a "vivir bien" con teléfonos y ropa.
Relata que las adolescentes supuestamente se comunicaron con esas personas a través del juego Free Fire.
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