Santo Domingo, RD.- Las lágrimas se han convertido en el símbolo de tristeza de cientos de personas que se congregan en el Instituto Nacional de Patología Forense, con la esperanza de no encontrar a su familiar dentro de la lista de personas fallecidas tras el colapso del techo de la discoteca Jet Set ocurrido la madrugada de este martes.
Y aunque muchos ruegan que sus familiares no aparezcan en el listado, también imploran al menos tener noticias: con vida, como anhelan, o con la confirmación de su muerte, que les permita cerrar la incertidumbre.
El piso, frío y sin consuelo, ha sido el refugio para muchas personas que llegan al lugar sin nadie que les dé un abrazo o que los sostenga cuando el dolor por la pérdida de su familiar los derrumba.
En ese espacio, el abrazo colectivo, la palabra de consuelo y brindar, incluso gel desinfectante, se ha convertido en el gesto más necesario y humano para esas personas, cuya esperanza con el pasar de las horas se va desvaneciendo.
En Patología Forense, cada cierto tiempo, un miembro del personal médico aparece con una hoja en mano, consultando a los presentes las características distintivas de su familiar.
En una de las puertas salió un doctor con una bata blanca, una mascarilla, una libreta y un lapicero. En ella anotaba las descripciones que le daban los dolientes.
En la entrada principal, debajo de una carpa improvisada, decenas permanecen sumergidas en el dolor, aferradas a la esperanza o resignadas a la noticia que no quieren escuchar.


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