CABAÑUELAS
Año con año, al inicio, los trabajadores del campo suelen revisar al clima para determinar cómo se comportará en los 12 meses, siguiendo un tradicional método de predicción llamado de forma popular "cabañuelas".
Esta costumbre tiene su origen en los tiempos antiguos, sin que haya un documento que lo certifique. Sirve para pronosticar el clima que hará tomando como referencia los primeros días del año.
Esta creencia ha tomado diferentes interpretaciones, de ahí que con el intercambio cultural terminara por derivar en lo que hoy se conoce como "cabañuelas".
Esta manera de predecir el clima depende completamente de la observación, ya que las costumbres de caza y siembra tenían sobre la evolución del clima a lo largo del año.
Hay datos desde la época de Babilonia que derivan de lo que se conocía entonces como el Zamuc, o "Fiesta de las Suertes" y cuya tradición hebrea es conocida como "Fiesta de los tabernáculos", según mencionan algunos portales de Internet.
En el caso de México y América Latina, existen también antecedentes prehispánicos que hablan sobre la manera en que las diferentes culturas hacían sus cálculos de meteorología, utilizando como referencia el solsticio de invierno.
Por tradición, el ambiente que prevalece el 1 de enero corresponde al primer mes del año, seguido del 2 de enero, que sería febrero, y así de manera subsecuente hasta llegar al 12 de enero, que tendría el clima del mes de diciembre.
Posteriormente, se aplican las "cabañuelas" de regreso, y que sería del 13 al 24 de enero, siendo el día 13, el mes de diciembre; el 14 noviembre, y así de forma sucesiva, hasta llegar de nueva cuenta al mes de enero, el día 24.
No obstante, debe tenerse en claro que el cálculo y la predicción meteorológica no es un proceso de azar o suerte, sino el resultado de la conjunción de una serie de factores a los que se suman otros fenómenos como en este caso podrían ser "El Niño" o "La Niña", por mencionar los más conocidos.
Aun así, el hombre siempre ha buscado la manera de pronosticar el clima, ya sea para mantenerse protegido ante posibles tormentas o para prepararse para sembrar o cosechar.
A lo largo de la historia de la humanidad, el hombre ha buscado métodos tanto ortodoxos como empíricos para calcular o predecir el clima, lo que ha llevado a la creación de tradiciones como "el Día de la Marmota" o el "Calendario Zaragozano".
REFRANES ALUSIVOS A LA LLUVIA.
Son los refranes frases en que se condensa la sabiduría popular, y así nada tiene de particular que en Tierra de Campos sean numerosos los que se refieren a la lluvia, ya que de ella depende la abundancia o escasez de las cosechas. Los refranes que inserto a continuación han sido recopilados de viva voz en el partido judicial de Medina de Rioseco (Valladolid).
Agua del cielo no hace agujero.
Agua de mediodía, agua para todo el día.
Agua del cielo, el mejor riego.
Agua de nube, a unos los baja y a otros los sube.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
Agua de febrero, mejor que de enero.
Agua de febrero, año cebadero.
Aguas de abril y heladas de mayo aseguran el año.
Abril mojado, de panes viene cargado.
Agua de mayo, pan para todo el año.
Agua por San Bernardino (20 de agosto), quita pan y no da vino.
Agua por Santa Rita (22 de mayo), todo lo quita.
Agua por San Urbán (25 de mayo), quita vino y no da pan.
Agua por San Juan, quita vino y no da pan.
Agua por la Virgen de Agosto (día 15), año de mosto.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Con las lluvias de mayo, crece el tallo.
Cuando llueve y hace viento, cierra la puerta y estate dentro.
Cuando corren los canales, no salgas de tus umbrales.
Cuando Dios quiere, con todos los aires llueve.
Cuando el gato mucho se lava, cerca está el agua.
Cuando retozan los gatos, agua o viento al canto.
Cuando la perdiz canta, señal es de agua.
Cuando llueve y hace sol, sale de paseo el caracol.
Cuando llueve y hace sol, sale el arco del Señor.
Cuando llueve y hace sol, hace, la vieja el requesón.
Cuando llueve y hace sol, coge el caracol.
Cuando no llueve en febrero, no hay buen prado ni centeno.
Cuando en diciembre mucho llueve, buen año es el que viene.
El agua no quiebra costillas, pero moja rabadillas
El buen llover, el solano lo ha de traer
En abril aguas mil, y en mayo cada día un baño.
En marzo cada gota quita un cuarto, y en abril cada gota da mil.
En lloviendo el día de Santa Bibiana, llueve cuarenta días y una semana.
Gran calma, señal es de agua.
Junta de moscas al sol, o de mosquitos al oscurecer, avisan que a llover.
Las aguas marceras, son muy hierberas.
Las aguas de abril, todas caben en un barril.
La otoñada verdadera por San Bartolomé (24 de agosto) la primera.
Lloviendo el día de Santa Agueda (5 de febrero), lloverá durante seis semanas.
Lluvia en febrero, buen prado y buen centeno.
Lluvias en marzo, hierbas en los sembrados.
Lluvia de mañana o mucho o nada.
Marzo de lluvias cargado, año muy desgraciado.
Mucha agua en febrero, mucho trigo en el granero.
No tengo miedo a frío ni a helada, sino a lluvia porfiada.
Norte claro y sur oscuro, aguacero seguro.
Nunca llueve a gusto de todos.
Nunca llueve hasta que Dios quiere.
Para la buena sementera, por San Bartolomé (24 de agosto) las aguas primeras.
Por marzo en los sembrados, ni la meada de un gato.
Pajarillos en banda, las tardes son de agua.
San Marcos llena los charcos.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Si las orejas sacude el burro, agua segura.
Si las moscas se pegan, raro será que no llueva.
Si ves desprender el hollín de las chimeneas, cierto será que llover veas.
Si los gatos viejos retozan, es que los campos se mojan.
Si hay lluvias en primavera, cuenta con la sementera.
Si llueve el día de la Purísima Concepción (8 de diciembre), llueve en Carnaval, Semana Santa y Resurrección.
Si llueve el día de la Ascensión, cuarenta días de lluvia son.
Si llueve por San Canuto (19 de enero), lloverá tres meses justos.
Si en julio llueve, renace la hierba y el trigo se pierde
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