EE.UU.- Bajo la premisa de que «la comida es medicina», y con el eslógan Make America Healthy Again (MAHA), la Administración Trump hizo un reajuste del nuevo marco legal alimentario, sustituyendo los antiguos dogmas por un modelo de “alimentos reales” diseñado para sanar el metabolismo nacional.
La reforma dice adiós a los ultraprocesados al exigir una reducción drástica de azúcares añadidos y granos refinados. Principalmente, apuesta por una dieta rica en proteínas animales, huevos y lácteos enteros, eliminando el estigma sobre las grasas saturadas naturales.
Qué cambia: prioridades nutricionales y alimentos
Adiós a la antigua pirámide alimentaria: EE.UU. redefine la nutrición
Las guías enfatizan varias líneas de acción clave:
Reducción de ultraprocesados: Se insta a limitar de forma drástica azúcares añadidos, sodio y alimentos listos para comer que ofrecen poco valor nutricional.
Proteínas en cada comida: Se recomiendan entre 1.2 y 1.6 g de proteína por kg de peso corporal, destacando carnes magras, aves, pescados y huevos.
Grasas saludables: Lácteos enteros, aguacate, frutos secos y aceites ricos en ácidos grasos esenciales ahora están validados como parte de una dieta equilibrada.
Carbohidratos selectivos: Se promueven granos integrales (p. ej., avena, masa madre) y frutas enteras en lugar de panes y cereales altamente procesados.
Alimentación infantil y moderación del alcohol: Las guías abordan el inicio de la alimentación complementaria y evitan enfoques prohibitivos exagerados, favoreciendo el sentido común científico.
Un giro en la nutrición federal
El 7 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos publicó las Dietary Guidelines for Americans 2025-2030 (Guías alimentarias para los estadounidenses), un documento que marca un cambio radical en la política federal de nutrición.
Las nuevas guías, presentadas por los departamentos de Salud y Agricultura, priorizan el concepto de “comida real” -es decir, alimentos mínimamente procesados con alto valor nutricional- y sitúan las proteínas y grasas saludables por encima de los ultraprocesados y carbohidratos refinados.
A diferencia de décadas anteriores, este enfoque apunta a combatir la obesidad y las enfermedades crónicas vinculadas con dietas altas en azúcares, sodio y productos altamente procesados.
Estas guías no son solo recomendaciones de dieta: sirven como base para políticas públicas que afectan programas alimentarios federales, desde almuerzos escolares hasta subsidios de nutrición.
Impacto en salud pública y sociedad
Organizaciones médicas como la American Medical Association aplaudieron el enfoque en reducir ultraprocesados y azúcares como pasos hacia la prevención de enfermedades crónicas, aunque algunos grupos de expertos expresan preocupación por la mayor presencia de proteínas animales y grasas saturadas.
Médicos ven con buenos ojos la claridad en evitar alimentos altamente procesados y el enfoque en nutrientes densos. No obstante, advierten riesgos asociados al aumento de carnes rojas y lácteos enteros, especialmente en relación con enfermedades cardiovasculares.
Este cambio representa una ruptura histórica con las recomendaciones alimentarias del último medio siglo en EE. UU que favorecieron carbohidratos como base de la dieta, sustituyendo esa visión por una pirámide invertida donde proteínas, vegetales y grasas saludables forman la base de una alimentación equilibrada.
El cambio también es en los cupones
El cambio ya impacta a los cupones SNAP
El nuevo enfoque alimentario no se queda solo en recomendaciones, sino que también dicta líneas en los programas sociales. Esecíficamente, en los cupones del Supplemental Nutrition Assistance Program (Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria), los conocidos cupones SNAP, que complementan el presupuesto alimentario de cerca de 42 millones de personas en EE. UU.
Desde este año, 18 estados -hasta el momento- restringirán la compra de productos considerados poco saludables como refrescos, dulces y bebidas energéticas con beneficios SNAP. Las modificaciones permitirán que cada estado determine qué productos específicos quedan fuera de la lista de compras elegibles con este apoyo asistencial. Según el USDA, estas exenciones cambiarán la definición federal de “alimento para compra” para excluir productos altos en azúcares añadidos y ultra procesados.
Estos son los estados con restricciones SNAP hasta ahora:
Arkansas
Colorado
Florida
Hawaii
Idaho
Indiana
Iowa
Lousiana
Missouri
Nebraska
Dakota del Norte
Oklahoma
Carolina del Sur
Tennessee
Texas
Utah
Virginia
Virginia Occidental

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