La guerra en Oriente Medio entra en una fase de máxima tensión este domingo. El jefe de la Marina iraní, Shahram Irani, advirtió que el portaviones estadounidense USS Abraham Lincoln será atacado si entra en rango de acción, elevando el riesgo de un enfrentamiento directo entre Irán y Estados Unidos.
En paralelo, bombardeos israelíes y estadounidenses impactaron un muelle en Bandar Jamir, cerca del estratégico estrecho de Ormuz, dejando al menos cinco muertos y varios heridos, según la agencia IRNA.
Las explosiones también se han registrado en Teherán, donde columnas de humo fueron visibles tras ataques en el noreste de la capital, sin que se haya confirmado el objetivo específico.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, aseguró que Estados Unidos prepara una ofensiva terrestre, aunque informes de The Washington Post apuntan a operaciones limitadas con fuerzas especiales, no a una invasión total.
El conflicto ya se ha extendido a múltiples frentes. En Líbano, bombardeos israelíes han dejado muertos, incluyendo personal de rescate, mientras que el ejército israelí confirmó la muerte de un soldado en combate contra Hezbolá.
En Siria, fuerzas locales repelieron un ataque con drones contra una base estadounidense, mientras Kuwait interceptó misiles y drones hostiles, evidenciando la expansión regional del conflicto.
Irán, por su parte, ha elevado el tono de sus amenazas, advirtiendo posibles ataques contra universidades estadounidenses en la región, en respuesta a bombardeos contra centros educativos en su territorio.
Factor global
El estrecho de Ormuz sigue siendo el epicentro estratégico. A pesar de la tensión, cargueros de gas continúan transitando la zona, lo que refleja la presión global por mantener abiertas las rutas energéticas.
La llegada del buque anfibio USS Tripoli con miles de marines refuerza la presencia militar estadounidense, alimentando especulaciones sobre una posible escalada mayor.
En paralelo, cancilleres de países clave como Pakistán, Arabia Saudita, Egipto y Turquía se reúnen para intentar mediar en el conflicto, en uno de los pocos esfuerzos diplomáticos activos.
El escenario actual combina ataques militares, amenazas directas y presión geopolítica, configurando uno de los momentos más críticos para la estabilidad global en los últimos años.

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