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Mario José Redondo cumplió 30 años de prisión por haber asesinado a su primo, el niño José Rafael Llenas Aybar

Santo Domingo. - Mario José Redondo Llenas, condenado en 1996 por el asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, salió del Centro Correccional Najayo Hombres tras cumplir una condena de 30 años de prisión. 

Al dirigirse a los medios, Redondo Llenas expresó tres ideas que, según dijo, han marcado su proceso de transformación: arrepentimiento, respeto y vocación de servicio.


Declaraciones íntegras de Mario Redondo al salir de prisión:

Hoy, al cumplir una condena de 30 años, me presento ante ustedes con tres ideas esenciales. Arrepentimiento, respeto y vocación de servicio.

Lo primero que quiero expresar es mi arrepentimiento profundo. No es algo nuevo en mí. Frente a Dios, cada día pido perdón. Así lo he hecho durante todos estos años. Esta es la única herramienta que me ha permitido llevar la carga de conciencia por los hechos que cometí.

Hoy, nuevamente, pido perdón a mi familia, víctimas directas de mis hechos y a la sociedad afectada por mi comportamiento. Quiero dejar claro mi respeto absoluto. Respeto por el dolor que he causado. Respeto por quienes han sufrido las consecuencias de mis actos. Respeto por las instituciones y por la sociedad que legítimamente exigió justicia.

Hoy afirmo mi vocación de servicio. Me coloco frente a todos con la esperanza de que el tiempo vivido, lo aprendido, lo pensado, lo reflexionado y lo practicado en los centros penitenciarios donde he estado recluido, no haya sido en vano.

Lo que hoy siento no se representa con palabras. El carácter infinito de agradecimiento por lo que este proceso ha construido en mí, como lo siento, será evidenciado con mi conducta. Y a partir de ahora intentaré que sea la manifestación concreta del compromiso de ayudar a reparar el daño causado, apoyando a los privados de libertad en sus procesos de reeducación.

Durante estas tres décadas he estado marcado por el esfuerzo constante de transformación. Participé en procesos educativos desde la alfabetización hasta el nivel universitario. Serví como estudiante, como facilitador de conocimiento y en algunos casos como guía, como compañero de mis compañeros.

Trabajé en proyectos agrícolas donde encontré sentido en el trabajo productivo. Fui testigo de la evolución del sistema penitenciario y del impacto de la educación dentro de él. Completé estudios en Derecho, también tengo una licenciatura en Ciencias y Letras, así como perito en Ciencias Agronómicas.

Nada de esto borra el daño causado. No lo pretende. Pero sí evidencia que el tiempo puede ser utilizado para construir, para reflexionar, para cambiar.

Hoy salgo convencido de que no tendré una forma de reparar completamente lo ocurrido. No existe una forma. Esa es mi deuda moral permanente. Aún con esa carga, elijo vivir desde el servicio y la responsabilidad.

Luego, cuando el tiempo y las circunstancias lo permitan, me pondré a disposición de los espacios académicos, profesionales e institucionales que consideren que mi historia, la historia completa, puede aportar herramientas para construir mecanismos que ayuden a mejorar el sistema y con ello a la sociedad.

A las autoridades del sistema penitenciario, mi respeto y reconocimiento. Agradezco a quienes me acompañaron en este proceso. Familia, educadores, personal penitenciario, comunidades de fe y todas las personas que creyeron en la posibilidad de cambio. 

Estoy aquí con respeto, humildad y disposición de escuchar, responder y seguir aprendiendo. Muchas gracias.

Por el que crimen también fue sentenciado a 20 años de cárcel Juan Manuel Moliné Rodríguez, hallado cómplice del homicidio agravado, conmocionó profundamente a la sociedad dominicana en mayo de 1996 y los siguientes 10 años que duró todo el proceso penal en los tribunales. Moliné Rodríguez terminó de purgar su condena en el 2016.

Ambos amigos, tenían 18 y 19 años de edad cuando cometieron los hechos que confesaron.

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