El Cuarto Tribunal Colegiado de Santiago condenó ayer a 20 años de prisión a una madre que cometió actos de tortura y barbarie, así como abuso físico y psicológico, contra sus hijos de 3 y 5 años de edad.
Al analizar las propuestas presentadas por el Ministerio Público, los jueces Rubén Darío Cruz Uceta, Rubén Rodríguez y Yasmín de los Santos dictaron la sentencia condenatoria contra la mujer, cuyo nombre se omite para proteger la identidad de las dos víctimas.
En su dictamen, los magistrados expresaron que la dama fue hallada culpable de cometer múltiples abusos físicos y psicológicos en contra de sus hijos, a quienes, además, amenazaba de muerte.
Según el órgano persecutor, con las pruebas recabadas por la fiscal investigadora Leomaris Payamps, de la Unidad de Atención Integral a Víctimas de Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales, se demostró durante el juicio el perfil de la agresora.
El tribunal dictó la sentencia condenatoria por la violación de los artículos 309-2, 303-3, 303-4, numerales 1 y 4, del Código Penal Dominicano, modificado por la Ley 24-97 sobre Violencia de Género, así como los artículos 396 (A y B) y 397 de la Ley 136-03, que crea el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes, que penaliza la violencia intrafamiliar, actos de tortura y barbarie, así como el abuso físico y psicológico cometidos en perjuicio de los menores de edad y su padre.
Los hechos referidos en la acusación del Ministerio Público ocurrieron en un barrio del norte del municipio Santiago de los Caballeros y se remontan al año 2023, cuando la ahora condenada envió mensajes de texto a su expareja en los que amenazaba con quitarle la vida a la hija en común, quien, en ese momento, tenía 2 años de edad.
La procesada, además, le envió grabaciones mientras golpeaba brutalmente y sin piedad a la infante en la cabeza, el rostro y distintas partes del cuerpo, así como también mientras torturaba a la víctima intentando asfixiarla con sus manos.
La mujer también quemó a la niña en una de las piernas utilizando un cerillo y ejecutando el acto en presencia de su otro hijo menor de edad, de 5 años.

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