El 11 de diciembre de 2024, Ahmadi grabó en un caravasar histórico de Qom un “concierto hipotético” sin público presencial, con un vestido negro largo, hombros descubiertos y sin velo, acompañada por cuatro músicos hombres.
El video, de 27 minutos, se volvió viral en menos de 24 horas y acumuló millones de reproducciones.
Las autoridades iraníes consideraron que la actuación “violaba las normas legales y culturales” del país, calificando el contenido como “vulgar e inmoral” y contrario a la moral pública
La legislación iraní prohíbe a las mujeres cantar en público y exige el uso del hiyab y un vestuario recatado
Sentencia y apelación
En junio de 2026, un tribunal penal de Qom declaró culpable a Ahmadi y a ocho miembros de su equipo por “ofender la decencia pública”
La Sala 16 del Tribunal de Apelación rechazó el recurso de la defensa sin audiencia y ratificó la condena
La artista afirmó que la sentencia es “firme y de obligado cumplimiento”
La condena generó repudio en redes sociales iraníes y apoyo internacional: la artista exiliada Googoosh defendió el derecho de las mujeres a elegir cómo vestirse , y el músico Hossein Alizadeh se ofreció a recibir parte del castigo
La periodista Masih Alinejad lanzó un llamado a artistas para “cantar por Ahmadi” y mantener su historia visible
Amnistía Internacional calificó los latigazos como un castigo “cruel, inhumano y degradante” que viola la prohibición de la tortura
El caso se enmarca en la represión del régimen iraní contra mujeres y artistas que desafían el código de vestimenta y la prohibición de canto femenino en público
