Santo Domingo .- Monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, arzobispo de la Diócesis Stella Maris, denunció que en República Dominicana hay una espiral de violencia que se manifiesta en delitos generalizados y asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas, por lo que llamó a desarrollar “una cruzada nacional de pacificación” a todos los niveles.
“Tenemos violencia familiar, violencia social y violencia delictiva; no es posible que una persona le vaya arriba a otra por un problema de 20 pesos, o porque no pudieron dirimir un malentendido hablando como la gente”, expresó.
“Cuando se habla de las muertes de mujeres a manos de su pareja, es un escándalo fuera de serie”, lamentó el religioso, entrevistado por Héctor Herrera Cabral en el programa D`AGENDA, que se difunde los domingos por Telesistema Canal 11 y TV Quisqueya para los Estados Unidos.
Explicó que el 85 por ciento de los hechos violentos en el país son riñas entre amigos en barrios o bares, pero lo que más se resalta son esos asesinatos de mujeres. “Es un problema de violencia estructural que tenemos”, enfatizó.
Por otra parte, Ruiz se refirió a las inundaciones ocurridas a mediados de la semana que finaliza en distintas zonas dominicanas, debido a una vaguada.
Pidió al Gobierno evitar que se repita la tragedia ocurrida hace un tiempo cuando, debido a las lluvias, colapsó una pared del paso a desnivel de la esquina de las avenidas 27 de Febrero y Máximo Gómez y nueve personas murieron.
Opinó que, en sentido general, las causas de las inundaciones de viviendas y colapso de edificaciones son las construcciones que se han hecho en áreas vulnerables y la falta de fiscalización por parte de las autoridades competentes.
“El problema es que estamos haciendo edificaciones mal hechas, y en lugares que no debemos hacerlas. Las autoridades a veces dan permisos y otras veces las personas las hacen de todo modo”, agregó.
Respecto al caso del derrumbe de hace un año en la discoteca Jet Set, el religioso lo calificó como una de las grandes tragedias que ha sufrido el país. Dijo que personalmente fue muy impactado porque a la parroquia que dirigía llegaron los primeros cadáveres para él hacerles una oración, y pudo presenciar el drama y el dolor de los familiares de las víctimas.
“La lección que debemos aprender de esa tragedia es que no ocurra otro Jet Set, que eso no nos vuelva a pasar. ¿Cómo eso se puede hacer? Bueno, revisando lo que ya está construido, y hacer los correctivos en lo que se está construyendo”, dijo.

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