jueves, 9 de marzo de 2017

Viaje al viejo continente

De visita por ciudades del viejo continente europeo, en rápido y nutridos lugares, sorprendentes  como maravillosos fue contemplar la variedad de temperaturas, tierra, aguas y piedras que el Divino logró en su creación.

La primera y gran parada lo fue en Belfast, Irlanda del Norte, cuidad industrial y comercial más grande y próspera de Irlanda, donde visitamos a orilla de donde nos encontrábamos, en el Titanic Belfast, sus ficciones y realidades, las grandes construcciones de barcos, y lo que vivieron sus habitantes, su cultura del lino, su elaboración de telas y sus hermosos tejidos…y las penurias de hombres y mujeres y niños en la ingeniería textil que le toco vivir.

Otras industrias que progresaron lo fueron su whisky, una de las cuales visitamos, sus tabacaleras, sus cocinas de lujos, refrescos y el agua con “gas”, que se le añadía además del carbónico, y jarabe.
“Los propietarios de las hilanderías de lino a menudo construían vivienda cercana a las fabricas para sus trabajadores y escuelas para los niños que trabajaban a media jornada”.

Estas historias fueron tomadas durante el recorrido de observación de la construcción del buque complejo del Titanic, donde recrean además su lanzamiento al agua, sus instalaciones y salas a bordo, y habitaciones, con camarotes del antiguo estilo holandés, y que ofrecen las fotografías y audios visuales del viaje inaugural del Titanic, gracias al Padre Frank Browne, aficionado a las fotos y que bajó y salvó su vida gracias a las órdenes de su superior.

En el Condado de Antrim, creado por evento geológicos de más de 60 millones de años.
Allí se encuentra una larga historia y que hizo posible serie de televisión como el “Juego de Tronos”, posee la isla de Rathlin, leyenda del rey Roberto I de Escocia, y visible desde allí.

Tiene un puente colgante y paredes de rocas blancas, piedra caliza, o depósitos blancos de Larrybane, roca compuesta por carbonato de calcio, y ejemplo de pitón volcánico de Irlanda del Norte, donde las aves marinas han colonizado los acantilados de Carrick a Rede y sus alrededores, y que cientos de turistas visitan guiados por National Trust.

La otra visita en Antrim, en la Calzada del Gigante, distintas, pero con historia geológica y común.

Ya en Escocia, un lindo recorrido por su ciudad lo realizamos en el “bus tours”, donde a modo individual, con audífonos, cada quien, en su idioma, recibe explicación de cada monumento, y lugares turísticos que son llevados.

En el Castillo de Edimburgo, muchos recuerdos gratos de su recorrido por su historia, de realeza y en su base militar, disfrutamos del Cañón de la Una en Punto, y su efecto retardado de sonido despacio, a uno 340 metro por segundo, y cuyo estruendo tarda aproximadamente 10 segundos en llegar a los puertos locales de Leith y Newhaven y a los barcos del mar.

La Capilla de Sta Margarita, diminuta construcción, es el edificio más antiguo del castillo y también de Edimburgo, y la que el rey David la mandó a construir en el 1130 como capilla privada para la familia real y la dedicó a su madre, la reina Margarita, posteriormente Sta Margarita.

Y luego casi terminando el día, la caminata por la ciudad subterráneas y sus históricos lugares, de laberintos de calles del siglo XVII, para terminar, en una rica cena de sus restaurantes, en nuestro caso, italiano.

En Londres, en tours por la ciudad de los subterráneos, luego al Buckingham Palace, a El Ojo de Londres, al Puente, y al Castillo del Rey…y por ultimo a la cena formal en el restaurante Shard, con toda la vista posible de la ciudad,  pues sus paredes en vidrios,  dan la panorámica completa del exótico Londres y donde,  al piso 32,  subimos en pocos segundos…así mismo fue, sus ascensores recorren 10 pisos en menos de dos segundos...

Fotos:
Pinturas culturales en muelle de Bangor.
Destilería de Wisky Bushnills.
En Antrim, en la Calzada del Gigante
Museo Titánica.
Big Ben, de Londres.
Restaurante Oblix en edificio Shard.
El Ojo de Londres.
Tren, ciudad de Liverpool.
Menú.
Buckingham Palace.
Postre  en el Oblix
Castillo de Edimburgo.

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